miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pero llegamos tarde, te vi y me viste, nos reconocimos enseguida, pero tarde, maldita sea la hora que encontré lo que soñé, tarde. Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte, tanto inventarte, tanto buscarte por las calles como loca, sin encontrarte. Y ahi va una de tonta; por desesperada, confundiendo amor con compañia. Y ese miedo idiota de verte vieja y sin pareja, que hace escoger con la cabeza lo que es del corazon...
Que ganas de rozarte, que ganas de tocarte, de acercarme a ti y golpearte con un beso, de fugarnos para siempre, sin daños a terceros.